miércoles, 5 de junio de 2013

Los diez ladrones de tu energía (#9)


"9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar."

Desde hace años noté, que cuando tengo una idea en la cabeza con respecto algo o alguien y la comento, no dejaba de pensarla aunque la persona en mención me indique lo contrario. 

Es decir yo hacía una pregunta sobre un tema a la persona involucrada ella o él negaban el asunto, y yo sin discutir, seguía escuchando su versión, por alguna razón, cuando he creído lo contario, no me importaba sacar a relucir o acentuar mí teoría, sino que dejaba que el tiempo fuera el que me indique si lo que yo creía era o no verdad. Por su puesto esto en relación a los diálogos con terceros, la verdad nunca me ha interesado ser parte de discusiones, excepto cuando era a mí a quien preguntaban algo y me discutían mi postura, como queriendo cambiarme, nunca comprendí por qué si yo he aprendido a querer a la gente como es (gracias a mi las enseñanzas de mi mami), por qué algunas personas deseaban cambiarme por no ser como ellos esperan, y ojo hablo de personas muy cercanas, me quieres o no me quieres, pero no me vengas con condiciones acerca del cómo sí me vas a querer si me comporto diferente. 

En cuanto a lo laboral, cuando deseo ser escuchada, realmente no hablo yo, sino mis números y ya saben que las discusiones matemáticas son un tanto más difíciles de rebatir. 

Sin embargo con el paso del tiempo, entre esas reflexiones y cuestionamientos en los que a veces me encuentro y me pierdo también, me preguntaba de dónde había yo aprendido este arte de la diplomacia inexpresiva, mi papi siempre había sido muy impulsivo y prepotente en sus ideas, de ahí saco mi forma de defenderme cuando alguien me quiere cambiar y mi mami siempre ha sido muy dócil en el trato, fácil de conversar, te escuc... sonr... ¡Lo entendí! Mi mami es la reina de la diplomacia y cómo administra la cara, no me había dado cuenta, por eso ella escucha atenta a lo que le dices, y después hace lo que quiere, es que ya la conozco, si cuando hablamos se lo indico y la muy bandida sólo se ríe porque le he descubierto su técnica; pero yo también sonrío, porque es gracias a ella de quién aprendí esa estrategia del cero conflicto, a aceptar, no porque esté de acuerdo, sino porque no me interesa entrar en algún tipo de discusión, y ahora... ahora con la distancia también he aprendido a ni si quiera cambiar a las personas que desean cambiarme, simplemente digo con mucha gracia "esa es tú opinión, yo tengo la mía, mejor cambiemos el tema o cuéntame un chiste", por supuesto que creo que en un futuro ya no diré ni eso, sino que haré como mi mami, quién audazmente coloca su mueca de "muy interesante" pero realmente ya te dejó de escuchar y se está divirtiendo con sus pensamientos.
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